Todos los días son el Día de la Tortilla de patata

En nuestra opinión, así debería ser. Porque es un plato que gusta a todo el mundo y porque puede que sea el único, y fíjate si nos posicionamos, el ú-ni-co que apetece absolutamente siempre, a cualquier hora, en cualquier lugar, sin hambre incluso. Por algo tenemos nuestro propio templo de la tortilla de patata: Tortillas de Gabino.

Hay un “Día de” para todo lo que puedas imaginar. El Día de Saltar en los charcos, el Día de Batman, el de la Gente Peculiar, el de los Calcetines Perdidos. Todo esto es real aunque no lo creas (una búsqueda rápida en Google te saca de dudas, pero en este blog siempre, siempre se dice la verdad). Así que no cabía en el imaginario, al menos en el español, que no hubiera un Día de la Tortilla de Patata, es el 9 de marzo, concretamente.

Sin embargo, nosotros nos mantenemos en las mismas: este día debería celebrarse todos los días. Nuestro deseo es que nadie pase un solo día de su vida, o al menos un domingo, sin su pincho de tortilla de media mañana, o de desayuno, o de comida, o de merienda o cena o recena. Porque si algo tiene es que siempre apetece, con pimientos, con pan, con brava, con pulpo, con todo, sin hambre. Por eso nosotros montamos nuestro propio templo de la tortilla de patata: Tortillas de Gabino. Un lugar que creamos “siguiendo la estela de las tortillas de La Ancha, la casa madre fundada en 1919”, como indica Ana Mellado en El Debate, y en homenaje a Gabino, quien empezó a cocinar en aquel restaurante unas tortillas guisadas que encantaban a nuestra clientela y por las que venían en romería a nuestra casa.

En esta casa la tortilla de patata es anuncio de lo que se practica en la cocina: recetas de toda la vida. Pero realmente es ella la que articula la carta con “variedades como la Velazqueña, pulpo a la gallega, chipirones o boletus”, como indica la periodista Laura Pérez Mariño en Voz Pópuli. O “la de chips con salmorejo o con Torta del Casar”, como destaca Europa Press Turismo. Es decir, no tenemos una sola tortilla que haya encantado a quien se ha sentado en nuestra mesa, tenemos toda una oferta de lo más variopinta que toma la tortilla original, hecha con nuestra propia receta, dorada por fuera y cremosa por dentro, con los mejores ingredientes, como base y lienzo para crear cosas nuevas.

Por eso, la revista El Duende nos escoge como uno de los mejores sitios donde comer tortilla, porque el que quiera una clásica va a estar satisfecho y el que la quiera cubierta con un guiso de callos o cocinada con trufa, también. Nuestra idea era, como indica Esther Ordax en esta revista gastrocultural, “convertir la tortilla de patata en el centro de una experiencia gastronómica”. Un objetivo alcanzable por lo versátil del plato, factible porque la tortilla gusta a todo el mundo, pero difícil de posicionar en los ránkings de mejores sitios de Madrid, porque en todas partes hay tortillas, muchas estupendas, y porque cómo entre tantas modas hacer de la tortilla un reclamo.

Pues lo conseguimos, más de veinte años dándole la vuelta a la tortilla en Las Tortillas de Gabino nos avalan, más de dos décadas haciendo de un plato tan sencillo de nuestro recetario algo excelente (lo decimos nosotros, como tú lo dirás de la de tu madre, pero como ves, la prensa lo secunda). Sucede muchas veces: recetas de antaño, que eran incluso de aprovechamiento, como las tortillas guisadas, para mantenerlas jugosas y para aprovechar otros ingredientes, se convierten en manjares. Y recetas clásicas que incluso tienen un punto de nostalgia, en recuerdos de verdaderos actos de amor, el de cocinarte una tortilla y además después darte un tupper para el día siguiente (aquí hay más de uno pensando en su abuela). Nuestra manera de llevarte el tupper de tu abuela es el delivery de Armando, con nuestra tortilla clásica, y para innovar (o no) siempre tendrás un hueco en Tortillas de Gabino. ¡Por otros 20 años!

 

Puedes leer el artículo de revista El Duende aquí.
Puedes leer el artículo de Voz Pópuli aquí.
Puedes leer el artículo de Europa Press Turismo aquí.
Puedes leer el artículo de El Debate aquí.