El arte de la cuchara en Familia La Ancha
En nuestra familia ponemos el ojo, el mimo y la técnica en todo lo que hacemos, también nuestras lentejas y nuestro cocido madrileño, pues aunque llevamos los guisos corriendo por nuestras venas y nos saldría hacerlo con una pizca de esto y lo otro y mucho cariño, que es como te transmiten las recetas caseras de verdad, buscamos la excelencia exactamente al mismo nivel que lo hacemos con nuestros platos más vanguardistas. Porque reverenciamos las lentejas y nos rendimos ante un buen cocido, y no hay discusión.
“El mundo se divide entre las personas que” es una frase muy socorrida para ubicarnos en dualidades como la de tortilla de patata con y sin cebolla, cocido en uno o más vuelcos… Y hoy queremos usarla para dividir al comensal que le da al cuchareo solo en los meses fríos y el que disfruta de un buen guiso en cualquier momento del año. Nosotros lo tenemos claro, somos de los segundos, no hay guiso que un abanico no apacigüe, no dejamos de disfrutar de nuestras lentejas y nuestro cocido en ningún momento del año.
Pero por si acaso hay reticencias, queremos aprovechar que aún nos queda tiempo hasta el sol que realmente calienta y algunas lluvias de primavera para reivindicar la cuchara. No sabemos si le hace falta, porque la vuelta de lo tradicional ha puesto de moda otra vez el disfrute de los platos de siempre, pero por si acaso, nosotros no perdemos la oportunidad de echarle un cable y entre tartares, tiraditos y demás delicias poner unas buenas lentejas como ejemplo de buen comer.
Como escribe Carmen Rodríguez en Ok Diario, “Hablar de lentejas en Madrid implica hablar de casas de comidas, de restaurantes familiares y de locales donde el guiso se prepara con la misma naturalidad con la que se ha hecho durante décadas”. Por eso incluye las de La Ancha en su listado de los mejores sitios de Madrid para comer lentejas, nuestra casa madre, y el lugar donde las hacemos no solo con naturalidad sino con orgullo, el de ser herederos y representantes de una tradición tan arraigada. “Sus lentejas forman parte de una carta que apuesta por el producto y la regularidad. El guiso destaca por su limpieza de sabores y por una ejecución precisa, donde nada sobresale más de lo necesario”, explica la periodista.
Esto último es importante, porque aunque sea un plato que, casi, casi, nos corre por las venas, no por ello lo damos por hecho; le ponemos el mismo mimo que a una de las grandes creaciones de Fismuler. La receta está medida al milímetro, ya se sabe que en la tradición se habla de “pizcas” y de “cariño”, pero nosotros somos rigurosos. Nino desvelaba el secreto de nuestras lentejas a HOLA!, y ese era precisamente el primero, “Las lentejas agradecen el equilibrio. No todo vale”. Entre sus consejos hay algunos más técnicos como separar cocciones si hay carnes fuertes y otros de sabiduría popular como que están más ricas al día siguiente. Y como en todo plato de casa de toda la vida, cada cocinero tiene su truco, el de Nino, como cuenta al desvelar la receta, es triturar las verduras e incorporar ese puré al guiso y, atención, un poquito de mantequilla al final.
Triunfan tanto que las servimos a todos los vecinos para celebrar la reapertura de Molino de Pez (Barcelona) tras la restauración por el incendio en nuestra cocina, y las hemos incluido en su carta. Donde conviven con el cocido madrileño, que nos llevamos a Barcelona con el objetivo de servir uno auténtico en una casa de comidas como las concebimos en nuestra familia. “Ha tenido éxito desde el primer día. Solo está disponible los jueves, como manda la tradición madrileña”, cuenta el periodista Ferrán Imedio en El Periódico,
Nuestro cocido sigue la tradición hasta en el servicio de los jueves, así que se sirve en tres vuelcos. El primero es una sopa de fideos en olla de barro. El segundo vuelco incluye garbanzos Pedrosillanos, con repollo salteado en salsa de tomate, patata, zanahoria, morcilla y chorizo. Y el tercer vuelco, las viandas: morcilla, pollo, gallina, panceta, tocino, pelota… Y una pequeña sorpresa: butifarra blanca, porque, como cuenta Juan Carlos Valero en ABC, “Molino de Pez tiene una esencia al tiempo catalana y madrileña, y esa es la magia de la filosofía de Familia La Ancha: entender, potenciar e impulsar los lazos comunes”. Y nosotros añadiríamos: ser agradecidos. Ser agradecidos al lugar que nos acoge y se sienta a nuestra mesa con gusto y con ganas.
Puedes leer el artículo de OK Diario aquí.
Puedes leer el artículo de HOLA! aquí.
Puedes leer el artículo de El Periódico aquí.
Puedes leer el artículo de ABC aquí.